El proceso de reparación de una fractura cerrada involucra cuatro etapas principales:
1.- Formación de un hematoma: cuando se produce una fractura, los vasos sanguíneos del hueso, se desgarran y sangran. Como resultado se forma un hematoma. En poco tiempo las células que quedan desprovistas de alimentación mueren y el tejido en el área se inflama y duele.
2.- Formación del callo cartilaginoso: en el plazo de algunos días crecen nuevos capilares en el área y las células fagocíticas invaden la región para comenzar la limpieza de los residuos. Al mismo tiempo migran al sitio de la fractura desde el periostio y el endostio cercano los fibroblastos y osteoblastos para comenzar a reparar el hueso.
3.- Formación del callo óseo: el callo cartilaginoso se convierte gradualmente en callo óseo osteoblastos que comienzan a construir trabéculas entrelazadas y con ello la aparición de hueso esponjoso. La formación del callo óseo comienza sobre la tercera o cuarta semana después de la fractura y continúa por dos o tres meses más tarde hasta la formación de la unión firme.
4.- Remodelación del hueso: esta etapa comienza durante la formación del callo óseo y prosigue por varios meses después a fin de conformar adecuadamente el hueso. El material en exceso formado por fuera del vástago del hueso, en la parte abultada del callo cartilaginoso, y por dentro, en la cavidad de la médula, se va eliminando y se establece hueso compacto para reconstruir las paredes del vástago.